martes, 28 de febrero de 2012

TRAMO PANTANO SAN JUAN - LAS PICADAS




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La via verde de Alberche discurre entre San Martín de Valdeiglesias y el dique de Picadas (Madrid) a lo largo de casi 14 km de antigua via de tren. Este Ferrocarril, que nunca llegó a terminarse, se concibió, hace muchos años como prolongación del Ferrocarril de vía estrecha que unía Madrid con Almorox con origen en la localidad de Villamanta. Pasando por Aldea del Fresno, discurría paralelo al curso del río Alberche hasta San Martín de Valdeiglesias, prosiguiendo hacia el valle del Tietar hasta Arenas de San Pedro. La plataforma solo llegó hasta Casavieja. Las obras comenzaron en los años veinte y prosiguieron hasta la guerra civil, quedando definitivamente abandonadas al finalizar la contienda. A pesar de no haber sido concluido, se procedió a su inauguración oficial tendiendo un tramo de vía entre San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa para lo que fue necesario transportar por carretera un tren, el único que llegó circular por la línea. Poco después el tramo fue desmantelado.

domingo, 12 de febrero de 2012

NIETO... CUMPLE!!!!

Mientras llega la crónica del Comandante Abad, paso a relatar un momento de nuestra salida.
Llegaba el momento del aperitivo.
Nos detuvimos en el comienzo de un puente metálico que une las orillas del Guadarrama.
Se sacaron las viandas. La bota de vino...
No caímos en la cuenta de una señal que había en un lateral del puente.
Se nos cortó la respiración. Era el careto de nuestro amigo Nieto, con la leyenda: Nieto... cumple!!!
Nadie entendía nada. 
Tampoco se hizo comentario alguno por nuestra parte.

sábado, 11 de febrero de 2012

lunes, 23 de enero de 2012

sábado, 14 de enero de 2012

miércoles, 11 de enero de 2012

EL PARDO 2012

Un bosque mediterráneo a escasos kilómetros de la Puerta del Sol
Dentro de la ciudad de Madrid, a 8 kilómetros de la Puerta del Sol, se encuentra el Monte del Pardo, uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa. Cuanto menos resulta sorprendente que sus 16.000 hectáreas representen la cuarta parte de la superficie de la capital. Casi sin edificios y casi sin gente, este gigantesco pulmón verde tiene el privilegio de la soledad, ya que su acceso está prohibido en gran parte de su territorio.
El Manzanares
El Monte del Pardo forma parte del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, que se extiende desde la sierra de Guadarrama hasta el centro de Madrid y recibe la máxima protección legal. Justo antes de atravesar la ciudad, el río Manzanares forma un valle constituido por elementos arenosos y detríticos provenientes de la sierra.
Fauna y Flora
En esta dehesa, frecuentada por los reyes debido a su riqueza cinegética desde la Edad Media, viven 120 especies de flora y 200 especies de vertebrados. Entre las encinas, los alcornoques, los fresnos, los chopos, los quejigos, los enebros y las jaras, se encuentran conejos, perdices rojas, gatos monteses, ciervos, gamos y jabalíes.
Las estaciones del año
Durante el siglo XVIII los monarcas Borbones establecieron una residencia distinta para cada estación del año: el invierno lo pasaban en Madrid, donde tenían las mayores comodidades, de la epifanía a Semana Santa en el Pardo, para salir de caza, la primavera en Aranjuez, que disponía de amplísimos jardines, el verano en la Granja, el más fresco de los palacios, y el otoño en El Escorial, protegido por las montañas. El movimiento de los reyes no sólo respondía a su capricho, también adquiría significado político. El trasiego alrededor de Madrid aludía a la rotación de la tierra. De esta manera se subrayaba la continuidad de la corona a lo largo del tiempo.

domingo, 2 de octubre de 2011

gil-i-pollas

PUES.... NO ME HABÍA DADO CUENTA !!!!
Una curiosidad que pocos saben 
En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, haciendo de travesaño entre el Paseo Imperial y la Ronda de Segovia. Es una calle dedicada al que fue alcalde de la capital, D. Gil Imón, por los tiempos de doña Mariquita de mi corazón, cuando el duque de Osuna organizaba sus célebres bailes, a los que acudía la crema social, para poner en el escaparate familiar a lindas damitas de la buena sociedad, como oferta casadera, las cuales acudían ataviadas con su miriñaque de fino muaré. A las damitas de entonces se les aplicaba el apelativo de "pollas", que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) llevan, como sexta acepción, figurada y familiarmente, el significado de jovencitas, algo que hoy se ignora, pues el lenguaje en la actualidad se ha vuelto recio y tosco: la polla de entonces es la "tía" de ahora y las mentes malévolas sustituyen el significado antiguo por otro de morbosas connotaciones.
El tal Don Gil era un personaje de relieve (la prueba está en que tiene dedicada una calle) y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del corazón de la época. El hombre, después de atender a los acuciantes problemas que su cargo de alcalde comportaba, se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como buen padre.
Tenía dos hijas en edad de merecer, feotillas ellas, no muy sobradas de gracejo, y hasta un tantico tontuelas. Y se hacía acompañar por ellas a todos aquellos sitios a los que, invitado como primera autoridad municipal, tenía que acudir. Tras la imponencia de unos bigotes municipales, se ocultaba un corazón de padre.

-¿Ha llegado ya D. Gil?

-Sí, ya ha llegado D. Gil y, como siempre, viene acompañado de sus pollas.

D. Gil departía animadamente con los próceres de la actualidad, y, mientras tanto, sus pollitas iban a ocupar algún asiento que descubrieran desocupado, a esperar a que algún pollo (en masculino (solía aderezarse con pera:"pollo-pera") se les acercase, cosa siempre poco probable. La situación, una y otra vez repetida, dio lugar a la asociación mental de tontuelidad con D. Gil y sus pollas.
Al tonto, a secas, podía llamársele: bambarria, menguado, zampatortas, chirrichote, rudo, zamacuco, papanatas, tolondro, ciruelo, zote, mamacallos, mameluco, majadero, zopenco, mastuerzo, borrico, tonto, necio, obtuso, imbécil, mentecato, idiota, torpe, lelo Pero ¿cómo describir esa circunstancia tan compleja de tontuelidad inconsciente? Decía padre Ramón que el que es tonto y lo sabe no es tonto del tó.

Los imaginativos y bien humorados madrileños lo tuvieron fácil: para expresar la idea de tontuelo, tontaina, tontucio, tontuelidad integral e inconsciente (lo de con malicia o sin malicia es otra cuestión; con el tiempo, habrá de todo) ¡Ya está!: Gil (D.Gil)- y-pollas (las dos jovencitas hijas suyas) = gil-i-pollas.
Y cundió la especie por "el todo Madrid", que compuso esta palabra especial, castiza, nacida en la Capital del Reino y, puesta en circulación con el marchamo del Oso y el Madroño, siendo después exportada al resto de España, ganándose a pulso el derecho de entrar en la Real Academia Española.

( Alguien, que no tengo controlado,  me lo ha mandado por correo electrónico, pero me resulta interesante para la reflexión )